En el día de la Remembranza Trans, El Instituto Internacional sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos (Raza e Igualdad) se solidariza con las luchas de personas trans, contra las distintas formas de violencia de las que han sido victimas, particularmente la violencia que ha cegado sus vidas. Cualquier proceso de discusión sobre la implementación de políticas o reconocimiento a la identidad de género, debe tener como base fundamental el combate los asesinatos de las personas trans, esta es la tarea más básica de los Estados.
Brasil sigue siendo el país con mayor cantidad de asesinatos contra las personas trans del mundo. El dossier sobre asesinatos y violencia contra travestis y transexuales en Brasil en 2018, preparado por la Asociación Nacional de Travestis y Transexuales (ANTRA), señaló que, solo en 2018, ocurrieron 163 asesinatos de personas transgénero, siendo un 82% personas negras. Río de Janeiro fue el estado donde fueron asesinadas la mayor cantidad de personas trans, con 16 asesinatos. Según los datos actuales de ANTRA, al menos 106 personas transgénero fueron asesinadas en Brasil en 2019, contadas hasta el 11 de noviembre.
Los asesinatos contra las personas trans, también se repiten por todos los países de la Región de América Latina y el Caribe; Colombia, República Dominicana, Honduras, México, etc. El esfuerzo de algunas organizaciones de la sociedad civil por documentar de mejor manera estas violencias ha dado como resultado diversos observatorios regionales que monitorean la violencia en la región: Sin Violencia LGBT, la Red Lactrans, ILGALac, entre otros. Sin embargo, estos valiosos esfuerzos, no reemplazan el deber de los Estados, en el adecuado registro e investigación de estas violencias. Al respecto el Experto Independiente sobre la protección contra la violencia y la discriminación por motivos de orientación sexual o identidad de género y Expresión de Género manifestó en su informe de 2019 sobre recopilación y gestión de datos:
“[E]l desglose de los datos que permita establecer comparaciones entre grupos de población forma parte de las obligaciones de los Estados en materia de derechos humanos y se ha convertido en un elemento del enfoque de la utilización de los datos basado en los derechos humanos”
En este sentido, destacamos la relevancia de no solamente caracterizar de manera adecuada las violencias contra la población trans, si no además contar con una mejor caracterización que de cuenta de su situación socioeconómica, de sus contextos educativos y de sus características raciales, pues como se evidencia en países como Brasil, la magnitud de la violencia por identidad de género, especialmente, la violencia contra las personas trans ha tenido un impacto particular contra las personas afrodescendientes.
Esta tarea además de concretarse en adecuadas labores de investigación y juzgamiento desde el enfoque penal, debe estar acompañado de acciones preventivas en los distintos ámbitos de protección de derechos; esto incluye la construcción de políticas que respondan al origen de estas violencias que son multicausales: La prevención de la violencia intrafamiliar por razones de identidad de género, el bullying transfóbico en los entornos educativos, la atención adecuada en salud con enfoque diferencial, así como acciones de transformación y apertura en espacios laborales, son algunos de los enfoques a adoptar.
Desde Raza e Igualdad y en alianza con las organizaciones de sociedad civil con quienes trabajamos en la Región Latinoamericana, continuaremos exigiendo a los Estados políticas integrales de respeto a la identidad de género, que desnaturalicen la violencia contra las personas trans y sobre todo el olvido de nombres y vidas que también merecen vivir con total respeto a su dignidad y plena garantía de sus derechos.