La maternidad y paternidad trans, aunque a menudo invisibilizada, es una realidad vibrante y poderosa que nos obliga a redefinir lo que significa ser una familia en el siglo XXI.
LGBTIQ
Para la comunidad trans, salir del armario no es solo declarar una orientación sexual, sino afirmar nuestra identidad de género y exigir ser vistas en nuestra verdad.
Hoy, alzamos la voz junto a nuestras hermanas y hermanos bisexuales para celebrar su existencia y reafirmar que el amor no tiene límites.
Para nuestra comunidad, las personas trans, este día es un llamado urgente a la acción y a la solidaridad, porque vivimos una realidad que nos hace especialmente vulnerables a la angustia y al sufrimiento.
Este artículo explora cómo la neurodivergencia puede influir en el proceso de autodescubrimiento y en la forma en que se experimenta la identidad de género, visibilizando a un grupo a menudo invisibilizado dentro de la propia comunidad LGBTIQ+.
Para nosotras, la comunidad trans, la salud sexual es más que un tema de bienestar; es una cuestión de derechos, de seguridad y de vivir sin miedo ni prejuicios.
El autoempleo no es solo una alternativa; es un acto de empoderamiento que visibiliza la existencia y el talento de un colectivo históricamente marginado.
En la República Dominicana, la experiencia de las personas trans en el contexto religioso no siempre ha sido positiva, lo que nos obliga a navegar entre la necesidad de conexión espiritual y la defensa de nuestra autenticidad.
Su llegada no es solo un nombramiento; es un potente mensaje sobre la inclusión y la representación en la política regional.
En la actualidad, las identidades de género no binarias (que engloban a personas queer, de género fluido, agénero y muchas otras) están ganando visibilidad y redefiniendo lo que significa ser parte de la comunidad trans.

