El asesinato de Sara Millerey González Borja, una mujer trans de 32 años, ha sacudido a Colombia y al mundo entero, exponiendo la crudeza de la violencia transfóbica que sigue cobrando vidas. El 4 de abril de 2025, en Bello, Antioquia, Sara fue torturada con una crueldad inimaginable: le fracturaron los brazos y las piernas antes de arrojarla a la quebrada La García, donde luchó por sobrevivir. A pesar del esfuerzo de los bomberos y la policía por salvarla, falleció al día siguiente debido a la gravedad de sus heridas. Este acto de odio no solo apagó la vida de una mujer llena de luz, sino que también nos recuerda la urgencia de combatir la transfobia en todas sus formas. Desde TRANSSA, honramos la memoria de Sara, exigimos justicia y llamamos a la acción para que ninguna mujer trans vuelva a sufrir esta violencia, en nuestro país y en cualquier rincón del mundo.
La vida de Sara: Un espíritu libre apagado por la violencia
Sara Millerey era una figura vibrante en su comunidad de Playa Rica. Con su carisma, sus vestidos coloridos y su orgullo por ser quien era, desafiaba las normas de una sociedad que a menudo la marginó. Como muchas mujeres trans, enfrentó abusos desde joven, discriminación en las calles y barreras para acceder a oportunidades dignas. Sin embargo, nunca dejó de brillar. Su madre, Sandra González, la describió como un “ser de luz”, alguien que vivía con alegría a pesar de las adversidades. Su asesinato no fue un hecho aislado, sino el resultado de una violencia estructural que castiga a las personas trans por su existencia.
El crimen contra Sara fue particularmente atroz. Sus agresores la golpearon con sevicia, le rompieron las extremidades y la dejaron indefensa en las aguas contaminadas de la quebrada. Un video desgarrador capturó sus últimos momentos, mostrando su lucha por sobrevivir mientras pedía ayuda sin recibirla. Esta indiferencia colectiva agrava el dolor de su pérdida y refleja una sociedad que, en muchos casos, normaliza o ignora la violencia contra las mujeres trans.
La transfobia como raíz del crimen
El asesinato de Sara es un reflejo directo de la transfobia: el odio sistemático hacia las personas trans por desafiar las normas rígidas de género. Este crimen no comienza con la violencia física, sino con la exclusión diaria que enfrentamos las mujeres trans: la negación de empleos, los insultos en espacios públicos, la falta de reconocimiento legal y la lucha constante por ser aceptadas. Como señaló Caribe Afirmativo, la muerte de Sara es “un síntoma de una sociedad que ha perdido su alma”, donde la indiferencia y el silencio perpetúan la impunidad.
En 2025, Colombia ha registrado decenas de asesinatos de personas LGBTI+, con las mujeres trans como las principales víctimas. Estos crímenes no son aislados; forman parte de un patrón global de violencia que busca silenciar las identidades trans. La sevicia con la que atacaron a Sara evidencia un odio profundamente arraigado, alimentado por prejuicios que ven a las personas trans como una amenaza.
Un camino hacia la justicia: Medidas urgentes
El duelo por Sara debe transformarse en acción. Desde TRANSSA, proponemos a todos los países del mundo y en especial nuestra República Dominicana, medidas concretas para prevenir más tragedias y garantizar que las mujeres trans vivamos con dignidad:
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Investigación con perspectiva de género: Las autoridades deben tratar este caso como un transfeminicidio, investigando las dinámicas de odio detrás del crimen. La justicia debe ser rápida, efectiva y respetuosa, sin revictimizar a Sara ni a su familia.
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Políticas de protección: Es esencial crear leyes y programas que protejan a las personas trans en espacios públicos, incluyendo protocolos contra la violencia y campañas para erradicar la transfobia.
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Acceso a derechos básicos: Las mujeres trans merecemos empleos dignos, educación y salud sin discriminación. La exclusión económica nos expone a situaciones de riesgo que deben abordarse.
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Educación para el cambio: La sociedad necesita desaprender los prejuicios que alimentan la violencia. Esto requiere programas educativos en escuelas, medios y comunidades para promover el respeto a la diversidad.
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Fortalecer redes de apoyo: Las organizaciones LGBTI+ deben consolidar redes de acompañamiento que ofrezcan refugios, asesoría legal y apoyo emocional a mujeres trans en peligro.
Recomendaciones de seguridad para mujeres trans
Mientras luchamos por un mundo más seguro, las mujeres trans debemos protegernos en entornos hostiles. Basadas en casos como el de Sara y en nuestra experiencia, ofrecemos estas recomendaciones prácticas que deben aplicarse en todos los países del mundo, no solamente en Colombia:
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No compartas información personal: Evita revelar tu dirección, datos financieros o detalles sensibles en redes sociales o aplicaciones hasta confiar plenamente en la otra persona.
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Sé cautelosa con desconocidos: Evalúa a las personas antes de reunirte con ellas, usando mensajes o videollamadas para detectar señales de alerta.
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Registra detalles clave: Si sales en un vehículo, anota la placa, marca y color, y compártelos con alguien de confianza.
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Evita publicaciones en tiempo real: No compartas fotos o videos que muestren dónde estás mientras estás allí, para no exponer tu ubicación.
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Confía en tu comunidad: Informa a una persona cercana sobre tus planes (dónde vas, con quién). Usa apps que permitan compartir tu ubicación en tiempo real.
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Respeta y exige respeto: Trata a los demás con dignidad, pero no toleres actitudes que te desvalorizen. Tu identidad merece respeto.
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Oculta tu rostro en perfiles públicos: Usa imágenes que no revelen tu identidad en redes sociales o apps para proteger tu privacidad.
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Evita objetos llamativos: No lleves joyas o pertenencias costosas que puedan atraer atención no deseada.
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Conoce tu entorno: Familiarízate con los lugares que frecuentas y evita zonas aisladas o con antecedentes de violencia.
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Muévete en grupo: Si es posible, desplázate con amigas o personas de confianza en espacios públicos, especialmente de noche.
Un llamado global a la acción: Aspiramos a un mundo sin violencia LGBTI+
El asesinato de Sara Millerey no es solo una tragedia colombiana; es una alerta para el mundo entero. En cualquier país donde los derechos de las mujeres trans no estén garantizados, donde la transfobia sea tolerada y los crímenes queden en la impunidad, historias como la de Sara seguirán repitiéndose. Esto incluye nuestro país, donde las mujeres trans enfrentamos diariamente la exclusión, el acoso y la amenaza de la violencia. No podemos permitir que la indiferencia o el silencio sigan siendo cómplices de estos horrores.
Desde TRANSSA, hacemos un llamado urgente a gobiernos, instituciones, comunidades y personas aliadas en países donde las medidas de seguridad adecuadas no se apliquen para que actúen. Exigimos leyes que protejan a las personas trans, justicia que no deje crímenes sin castigo y sociedades que abracen la diversidad en lugar de castigarla. Aspiramos a un mundo sin violencia LGBTI+, donde ninguna mujer trans tenga que temer por su vida, donde sus sueños no sean apagados por el odio, y donde su existencia sea celebrada, no condenada.
A las mujeres trans de nuestro país y del mundo: no están solas. Su lucha es nuestra lucha. Honremos a Sara transformando el dolor en resistencia, en comunidad y en cambio. Juntas, construyamos un futuro donde vivir con orgullo no signifique arriesgar la vida. Si necesitas apoyo, TRANSSA está aquí para acompañarte.



















